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Currently Playing: Esto Sucede Cuando Dejas de Dudar y Tienes Fe en Tu Futuro
¿Alguna vez has sentido que quieres confiar plenamente en Dios, pero las dudas siguen apareciendo en tu mente? La fe se vuelve verdaderamente poderosa cuando dejamos de depender únicamente de lo que vemos y aprendemos a confiar en Dios incluso cuando todavía no entendemos lo que está sucediendo.
En este video descubrirás qué sucede cuando dejas de alimentar la duda y comienzas a caminar verdaderamente por fe. Hablaremos de cómo confiar en Dios puede transformar tu manera de pensar, tus decisiones, tu forma de enfrentar los problemas y la manera en la que atraviesas los tiempos de espera.
A través de diferentes enseñanzas y ejemplos bíblicos veremos que tener fe no significa vivir sin preguntas, dificultades o momentos de temor. Significa decidir que ninguna de esas cosas será más grande que nuestra confianza en Dios. Abraham, David, José, Moisés, Gedeón y muchas otras personas tuvieron que atravesar momentos en los que humanamente parecía imposible seguir creyendo, pero fue precisamente allí donde su fe comenzó a fortalecerse.
Quizá ahora mismo estás esperando una respuesta, atravesando una situación difícil o preguntándote por qué Dios todavía no ha cambiado aquello por lo que has estado orando. Este mensaje puede ayudarte a comprender que el silencio de Dios no significa ausencia, que una demora no siempre significa rechazo y que incluso cuando tú no puedes verlo, Dios puede estar trabajando profundamente en tu vida.
Quédate hasta el final y permite que este mensaje fortalezca nuevamente tu confianza en Dios.
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Y en los comentarios escribe:
Mi fe vencerá
Que esta pequeña frase sea una declaración de que, aunque todavía no puedas ver todo lo que viene, has decidido seguir confiando en Dios.
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Capítulos:
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Este contenido fue creado con herramientas de inteligencia artificial, pero ha sido editado y supervisado manualmente para brindar un mensaje auténtico y valioso.
Video Transcript
¿Cuántas veces has orado y has terminado dudando que Dios te escuchó? Haces todo lo correcto, oras, crees, confías [música] y aún así los problemas continúan. Lees tu promesa y la circunstancia te la desmiente hasta que en lo más profundo regresa la pregunta, ¿realmente Dios hará algo en mi vida? Pero escucha [música] esto con mucha atención, porque puede cambiar la manera en que miras tu situación. [música] El hecho de que todavía no puedas verlo no significa que Dios esté quieto. Hay procesos desarrollándose en silencio. Hay puertas que Dios está preparando antes de mostrártelas. Y aquí está [música] lo que casi nadie te dice. El milagro no comienza cuando recibes lo que esperas. Comienza cuando recuperas [música] la paz sin que el problema haya desaparecido. Comienza cuando tu corazón deja de preguntarse qué podría salir mal y empieza a recordar todo lo que Dios ya ha hecho bien. Hoy vas a descubrir [música] qué sucede exactamente cuando dejas de alimentar la duda y por qué la fe verdadera [música] no es negar el problema, sino seguir caminando cuando el miedo trata de detenerte. Quédate hasta el [música] final porque esta es la parte de la fe que casi nadie te enseña. Para comprender lo que sucede cuando dejas de dudar, primero necesitas reconocer [música] lo que la duda hace dentro de ti, porque la duda casi nunca llega haciendo ruido. Normalmente aparece como un pensamiento pequeño, como una pregunta aparentemente [música] inocente, como una posibilidad que comienza a repetirse en tu mente. [música] Tal vez Dios no me escuchó. Tal vez esta vez las cosas no saldrán bien. Tal vez esa promesa no era para mí. Tal vez ya [música] esperé demasiado. Tal vez debería rendirme antes de volver a decepcionarme. Y poco a poco, sin darte cuenta, ese pensamiento comienza a cambiar la manera en la que observas todo [música] lo que sucede a tu alrededor. Una puerta cerrada deja de parecer una dirección de Dios y comienza a parecer una prueba de que fuiste [música] abandonado. Una espera deja de parecer preparación y comienza a sentirse como un rechazo. El silencio [música] deja de ser un espacio en el que Dios trabaja profundamente y comienza a interpretarse como [música] ausencia. Ese es uno de los mayores peligros de la duda. La duda no siempre cambia lo que está sucediendo fuera de ti, pero sí cambia la interpretación que haces de lo que está sucediendo. Dos personas [música] pueden atravesar exactamente el mismo problema y reaccionar de maneras completamente diferentes. Una puede [música] pensar que todo está perdido, mientras la otra decide creer que Dios [música] todavía puede abrir un camino. Una puede mirar la dificultad como una sentencia definitiva, mientras la otra la mira como una etapa temporal. [música] Una puede permitir que el miedo dirija sus decisiones mientras la otra avanza confiando en que Dios sigue teniendo el control. La diferencia no está necesariamente en el tamaño [música] del problema. La diferencia está en el lugar donde cada persona ha decidido poner su confianza. Quizá tú has pensado que [música] tener fe significa nunca sentir dudas, pero eso no es completamente cierto. La duda puede llamar a la puerta [música] de cualquier corazón. Incluso las personas más firmes pueden atravesar momentos de confusión. Incluso aquellos que han visto la fidelidad de Dios pueden llegar a preguntarse qué está ocurriendo cuando aparece una nueva dificultad. La verdadera diferencia [música] está en lo que haces cuando la duda llega. Puedes permitirle entrar, sentarse, [música] instalarse y comenzar a dirigir cada una de tus decisiones. [música] O puedes reconocerla, llevarla delante de Dios y decidir que no tendrá [música] la última palabra sobre tu vida. La fe no consiste en que nunca aparezca una pregunta. [música] La fe consiste en que aún teniendo preguntas continúas confiando en Dios. La fe no significa que siempre [música] te sentirás fuerte, significa que cuando te sientas débil recordarás dónde encontrar fortaleza. La fe no significa que jamás llorarás, significa que [música] mientras lloras sabes que Dios permanece contigo. La [música] fe no significa que comprenderás cada etapa del proceso, significa que confías en la sabiduría [música] de quien conoce el principio, el camino completo y el final. Esto es importante porque muchas personas se sienten culpables cuando dudan. Piensan que Dios las rechazará por [música] tener preguntas. Creen que deben fingir seguridad, ocultar sus temores y comportarse como si todo estuviera bien. Pero Dios ya conoce lo que ocurre dentro de tu corazón. Él conoce esas noches [música] en las que intentas dormir mientras tu mente imagina diferentes resultados. Conoce las preguntas que [música] nunca le has contado a nadie. Conoce el cansancio que escondes detrás de una sonrisa. [música] Conoce el esfuerzo que estás haciendo para continuar creyendo. Dios no se asusta con tus preguntas. [música] Él no se aleja porque estés confundido. Él desea que seas sincero, que te acerques y que pongas delante de su presencia aquello [música] que está debilitando tu confianza. En el evangelio de Marcos, capítulo 9, aparece un padre que estaba viviendo una situación extremadamente dolorosa. [música] Su hijo sufría desde hacía mucho tiempo y él había llegado a un punto de desesperación. Había buscado ayuda, [música] había esperado un cambio y seguramente había vivido muchas decepciones. Cuando se encontró con Jesús, [música] expresó su deseo de creer, pero también reconoció que dentro de él existía incredulidad. Ese hombre no fingió tener una fe perfecta, no intentó aparentar una seguridad que todavía [música] no sentía. Se acercó a Jesús con lo que tenía. Llevó su [música] esperanza, pero también llevó su lucha. Llevó su deseo de creer, pero también llevó el cansancio acumulado después de tantos años de dolor. Y Jesús no lo rechazó. [música] Esto nos enseña algo profundamente consolador. Dios puede comenzar a trabajar con una fe que [música] todavía está siendo fortalecida. No necesitas llegar delante de él con todas las respuestas. No necesitas sentirte [música] invencible. Puedes acercarte diciendo que deseas confiar, pero que necesitas ayuda para vencer aquello que está debilitando tu corazón. Tal vez esa debería ser tu oración sincera durante esta etapa. Señor, quiero creer, pero ayúdame con los pensamientos que me hacen dudar. Ayúdame a recordar tu fidelidad cuando el miedo intente controlar mi mente. Ayúdame a mirar esta situación desde tu perspectiva. Ayúdame a no tomar decisiones permanentes debido a una emoción temporal. Porque uno de los errores más peligrosos que podemos cometer [música] es tomar decisiones definitivas durante momentos de duda. [música] Cuando la duda domina, todo parece más oscuro de lo que realmente es. Comienzas a pensar que nunca cambiará la situación, [música] que siempre te sentirás así, que ninguna puerta volverá a abrirse y que el futuro será una repetición de los problemas que estás viviendo ahora. Pero debes recordar algo. Lo que sientes en este momento es real, pero no necesariamente representa toda la realidad. [música] Puedes sentir que estás solo y aún así Dios puede estar más cerca [música] de lo que imaginas. Puedes sentir que nada está sucediendo y aún así Dios puede estar organizando cosas que [música] todavía no puedes ver. Puedes sentir que todo terminó y aún así [música] Dios puede estar preparando un nuevo comienzo. Puedes sentir que has perdido demasiado tiempo y aún así Dios puede usar cada experiencia para llevarte hacia un propósito mayor. Tus emociones merecen ser reconocidas, pero no deben convertirse en la autoridad final sobre tu vida. La autoridad final debe [música] ser la verdad de Dios. La duda te dice que interpretes a Dios basándote [música] en tu problema. La fe te enseña a interpretar tu problema basándote en quién [música] es Dios. Mira la diferencia. Cuando observas a Dios desde el tamaño de tu dificultad, [música] él puede parecer lejano, silencioso o pequeño. Pero cuando observas tu dificultad desde la grandeza de Dios, entiendes [música] que aquello que te preocupa no está fuera de su alcance. La situación puede ser complicada para ti, [música] pero no es demasiado complicada para él. El camino puede estar oculto para tus ojos, pero Dios [música] ya lo conoce. La respuesta puede superar tus capacidades, pero nunca superará [música] el poder de quien creó el cielo y la tierra. El libro de Proverbios, capítulo 3, versículo 5 y 6, nos enseña a confiar en el Señor con todo el corazón y a no depender únicamente de nuestro propio entendimiento. Esto no [música] significa que debamos dejar de pensar, analizar o actuar con sabiduría. Significa que debemos reconocer que nuestra comprensión es limitada. Nosotros vemos una parte. Dios ve el cuadro completo. [música] Nosotros vemos el momento presente. Dios conoce las consecuencias [música] futuras. Nosotros queremos una respuesta inmediata. Dios desea una respuesta [música] correcta. Nosotros buscamos alivio. Dios también está formando nuestro carácter. Nosotros pensamos en lo que queremos recibir. [música] Dios piensa, además en la persona en la que necesitamos convertirnos para poder sostener aquello que recibiremos. Por eso, algunas veces la forma en la que Dios responde no coincide con la forma [música] en la que tú habías imaginado. Tú puedes estar pidiendo que cambie una circunstancia [música] mientras Dios primero quiere cambiar algo dentro de ti. Puedes estar pidiendo que una puerta se abra [música] mientras Dios desea enseñarte a estar preparado antes de atravesarla. Puedes pedir que cierta persona permanezca en tu vida [música] mientras Dios sabe que esa relación podría alejarte de tu propósito. Puedes pedir una solución rápida [música] mientras Dios está construyendo una respuesta más profunda y duradera. Cuando [música] dudas, interpretas cualquier demora como una negativa, pero cuando confías comienzas a comprender que una demora [música] también puede ser misericordia. Piensa en Abraham. Dios le prometió que tendría un hijo y que de él surgiría una gran descendencia. [música] Sin embargo, el cumplimiento no llegó inmediatamente. Pasaron años, Abraham envejeció, Sara envejeció. Humanamente la promesa parecía cada vez más imposible y aquí encontramos una realidad [música] con la que muchas personas pueden identificarse. A veces Dios entrega una promesa cuando todo parece posible. Pero permite [música] que pase el tiempo hasta que humanamente parece imposible. ¿Por qué? Porque de esa manera aprendemos que el cumplimiento no depende únicamente de nuestra capacidad. Mientras existan [música] muchas explicaciones humanas, podemos sentirnos tentados a atribuir el resultado a nuestra inteligencia, [música] experiencia, fuerza o influencia. Pero cuando llegamos al punto en el que reconocemos [música] que necesitamos completamente a Dios, entonces comprendemos que la gloria le pertenece a él. Abraham tuvo momentos de debilidad. [música] Intentó ayudar a que la promesa se cumpliera por sus propios medios. Tomó decisiones apresuradas porque la espera comenzó a pesar demasiado y esas decisiones produjeron consecuencias dolorosas. Esto continúa ocurriendo hoy. [música] Cuando dudamos de los tiempos de Dios, comenzamos a fabricar soluciones que parecen rápidas, [música] pero que terminan complicando el proceso. Aceptamos relaciones que no nos convienen porque tememos quedarnos solos. Entramos en negocios poco claros porque pensamos que nunca aparecerá otra oportunidad. [música] Regresamos a lugares de los que Dios nos estaba sacando porque el camino nuevo todavía no se ha manifestado. [música] Tomamos decisiones impulsivas porque sentimos que Dios está tardando demasiado, [música] pero la fe aprende a esperar sin tomar atajos. Esperar no significa quedarse inmóvil sin hacer nada. [música] Esperar en Dios significa continuar obedeciendo mientras la respuesta [música] llega. Significa hacer lo que está en tus manos. sin intentar controlar aquello que solo le corresponde a él. Significa [música] prepararte, crecer, aprender, sanar y avanzar en lo que ya sabes [música] que debes hacer. Si estás esperando una oportunidad, sigue desarrollando tus capacidades. Si estás esperando restauración, trabaja en tu interior. Si estás esperando dirección, permanece atento a la palabra de Dios. Si estás esperando una puerta, [música] asegúrate de estar preparado para cuando se abra. Si este video hasta ahora te está gustando [música] y estás llegando hasta aquí, significa que esto que estoy compartiendo contigo no te es indiferente. [música] Y eso ya es una señal. No quiero pedirte algo complicado, solo un gesto sencillo, pero que tiene más peso del que imaginas. Quiero invitarte [música] a escribir en los comentarios una frase corta, la decisión que vamos a tomar juntos. Mi fe vencerá. Hazlo como una declaración personal. [música] Mi fe vencerá al miedo. Mi fe vencerá a la incertidumbre. Mi fe [música] vencerá a los pensamientos que intentan convencerme de que todo está perdido. Y si esto te está tocando, compártelo con esa persona que [música] conoces que está atravesando una crisis de fe. Tal vez no sabe [música] cómo seguir creyendo y este video puede llegar justo cuando más lo necesita. un like, [música] un comentario, un mensaje compartido. Son gestos pequeños, [música] pero a veces Dios los usa para hacer milagros grandes. Ahora sigamos. Muchas personas dicen [música] que tienen fe, pero dejan de prepararse porque piensan que nada sucederá. Sin embargo, la preparación también es una expresión de fe. Noé [música] comenzó a construir el arca antes de que apareciera la lluvia. David aprendió a usar la onda antes de encontrarse con Goliat. José desarrolló [música] sabiduría y responsabilidad mientras todavía era esclavo y prisionero antes de convertirse en gobernador. La preparación revela que esperas que [música] Dios haga algo. Imagínate a una persona que lleva años pidiendo una oportunidad, [música] pero cuando finalmente aparece no tiene la disciplina, la madurez [música] ni la preparación necesarias para aprovecharla. Dios [música] no solo quiere darte algo, él desea formarte para que aquello que recibas no termine [música] destruyéndote. Por eso, a veces el proceso tarda más de lo que esperabas, [música] no porque Dios se haya olvidado, sino porque está trabajando en áreas que tú todavía no habías considerado. Quizá estás concentrado en recibir una bendición económica mientras Dios está enseñándote [música] administración, paciencia y dominio propio. Quizá estás esperando una relación mientras [música] Dios está sanando heridas que podrían dañar esa relación en el futuro. Quizá deseas tener influencia [música] mientras Dios está fortaleciendo tu carácter para que la aprobación de las personas [música] no te haga perder el rumbo. Quizá estás pidiendo una responsabilidad mayor mientras Dios [música] está observando cómo cuidas las responsabilidades pequeñas. La duda pregunta, ¿por qué tarda [música] tanto? La fe pregunta, ¿qué puedo aprender mientras espero? Ese cambio de pregunta transforma completamente el proceso. Cuando únicamente preguntas por qué, [música] puedes quedarte atrapado en la frustración. Pero cuando preguntas qué deseas enseñarme, comienzas a encontrar propósito, [música] incluso en una temporada difícil. Tal vez Dios quiere enseñarte que tu paz no depende de recibir inmediatamente aquello que deseas. Quizá quiere mostrarte que puedes continuar viviendo, creciendo y disfrutando de su presencia mientras esperas. Puede que quiera liberarte de la necesidad de controlarlo todo. Tal vez desea enseñarte a descansar. Y descansar [música] en Dios no significa que el problema dejó de importarte. Significa que decidiste dejar de cargar aquello que [música] nunca fuiste creado para llevar solo. Hay personas que oran, pero después de orar continúan repasando el problema durante horas. [música] Se lo entregan a Dios con sus palabras, pero lo recogen nuevamente con sus pensamientos. [música] Dicen que confían, pero siguen intentando imaginar cada posible resultado, cada peligro y cada cosa que podría salir mal. Esto agota el [música] corazón. Filipenses, capítulo 4, versículo 6 y 7 enseña que debemos presentar nuestras peticiones delante de Dios [música] y que su paz guardará nuestros corazones y pensamientos. Observa que [música] el pasaje no dice que todas las respuestas llegarán inmediatamente. Habla primero de una paz que [música] protege el interior. Eso significa que una de las primeras cosas que sucede cuando dejas de dudar es que recuperas la paz antes de recibir la respuesta. Y esa paz es una señal de que algo ya comenzó a cambiar. El problema puede seguir presente, [música] pero ya no controla cada pensamiento. La incertidumbre puede continuar, pero ya no destruye tu capacidad de descansar. Todavía desconoces lo que sucederá mañana, pero recuerdas que Dios ya está [música] allí. Aún no sabes cómo se abrirá la puerta, pero confías en que él puede guiarte hacia la dirección correcta. Tal vez tú esperabas que el primer milagro fuera externo, [música] pero muchas veces Dios comienza haciendo un milagro dentro del corazón. Primero te devuelve la paz, después te devuelve la claridad, luego te devuelve las fuerzas [música] y cuando estás fortalecido por dentro, puedes enfrentar con sabiduría aquello que ocurre por fuera. La duda produce [música] confusión porque te obliga a vivir en futuros imaginarios. Te hace sufrir por cosas que todavía no han sucedido. Te presenta escenarios terribles y logra que reacciones emocionalmente [música] como si ya fueran una realidad. Cuántas veces [música] has perdido el sueño por una situación que finalmente nunca ocurrió. ¿Cuántas [música] veces imaginaste un resultado negativo que terminó siendo diferente? Cuántas veces pensaste que [música] una puerta cerrada arruinaría tu vida, pero tiempo después comprendiste que [música] te estaba protegiendo. La mente puede construir cárceles con situaciones que solo existen en la [música] imaginación. Por eso Jesús enseñó en Mateo, capítulo 6, versículo 34, que cada día tiene su propio [música] afán. Esto no es una invitación a vivir sin responsabilidad, [música] es una invitación a no sufrir hoy por una batalla que quizá nunca tendrás que enfrentar mañana. Dios te dará fuerzas para el día presente. Cuando llegue el siguiente día, también habrá gracia para ese momento. Pero cuando intentas cargar hoy con todos los posibles problemas del futuro, te sientes [música] débil porque estás intentando usar las fuerzas de este día para enfrentar situaciones que todavía no han llegado. La fe te trae nuevamente al presente. [música] Te recuerda que hoy estás aquí. Hoy sigues respirando. Hoy tienes una nueva oportunidad. Hoy Dios continúa contigo. [música] Hoy puedes hacer lo que te corresponde. Hoy puedes dar un paso. Tal vez no puedes resolver toda tu vida en este momento, pero puedes obedecer en lo próximo. [música] Tal vez no puedes ver el camino completo, pero puedes caminar hacia la luz que ya tienes. Dios normalmente no revela todos [música] los detalles de una sola vez. Él guía paso a paso porque desea que dependamos de su presencia y no solamente de un mapa. Imagina [música] que Dios te mostrara desde el principio cada dificultad que enfrentarías, cada decepción, cada espera [música] y cada cambio inesperado. Probablemente sentirías que no eres capaz de continuar, pero Dios conoce la medida de información que puedes manejar, por eso te muestra lo necesario para el siguiente paso. La duda exige [música] conocer el camino completo antes de avanzar. La fe avanza cuando Dios ilumina el siguiente paso. Eso fue lo que ocurrió con Abraham [música] cuando Dios le pidió que saliera de su tierra. Hebreos capítulo 11, versículo 8, [música] explica que Abraham obedeció y salió sin saber exactamente [música] a dónde iba. No tenía todos los detalles, tenía una palabra y tenía [música] la presencia de Dios. Hay momentos en los que Dios te permitirá conocer el destino general, pero no cada etapa del recorrido. Sabes que te está llevando hacia algo nuevo, pero [música] desconoces cómo sucederá. Sabes que necesitas cerrar una etapa, pero todavía no ves con claridad la siguiente. [música] Sabes que debes confiar, pero aún no comprendes el proceso. En esas temporadas, la fe se convierte en tu manera de caminar [música] y cuando decides avanzar, descubres algo sorprendente. Muchas [música] respuestas aparecen después del paso de obediencia, no antes. Los sacerdotes [música] que llevaban el arca del pacto tuvieron que poner los pies en el río Jordán. Antes de que las aguas se abrieran, el pueblo tuvo que marchar alrededor de Jericó [música] antes de ver caer los muros. Pedro tuvo que salir de la barca [música] antes de experimentar lo que significaba caminar sobre el agua. Nosotros queremos ver el camino [música] abierto para entonces creer. Dios algunas veces nos pide [música] creer para comenzar a ver el camino. Esto no significa actuar sin sabiduría [música] ni tomar decisiones irresponsables. Significa que cuando Dios ya te ha mostrado lo que debes hacer, no debes permitir que el miedo [música] te mantenga paralizado. Quizás sabes que debes comenzar algo, pero sigues esperando sentirte completamente preparado. [música] Sabes que debes abandonar un hábito, pero temes no poder sostener el cambio. Sabes que debes perdonar, pero piensas que eso te hará vulnerable. Sabes que debes pedir ayuda, pero temes lo que otros puedan pensar. Sabes que debes volver a intentarlo, pero la experiencia pasada continúa recordándote el dolor. La duda siempre encontrará una razón para posponer. La fe encuentra una razón para obedecer. Y la razón principal es esta, Dios estará contigo. Cuando Moisés recibió el llamado de liberar al pueblo de Israel, comenzó a presentar excusas. [música] Pensó en sus limitaciones, en su pasado, en su dificultad para hablar y en la posibilidad [música] de que nadie lo escuchara. Moisés estaba mirando todo lo que le faltaba, [música] pero Dios quería que mirara quién estaría acompañándolo. Éxodo capítulo 3 muestra que la respuesta [música] de Dios a la inseguridad de Moisés no consistió en decirle que era perfecto. Dios le aseguró que estaría con él. Esa sigue siendo la base de nuestra confianza. [música] No confiamos porque seamos perfectos. Confiamos porque Dios permanece con [música] nosotros. No avanzamos porque tengamos todas las habilidades. Avanzamos porque Dios puede fortalecernos, enseñarnos y colocar a las personas correctas [música] en el camino. Tal vez te has concentrado demasiado en tus debilidades. [música] Dices que no tienes suficiente experiencia, que has cometido demasiados errores, que otros están mejor preparados, [música] que no conoces a las personas correctas o que comenzaste demasiado tarde. Pero cuando Dios llama, también acompaña. [música] Tu limitación no limita su poder. Tu pasado no cancela automáticamente tu propósito. Tu miedo no significa que seas incapaz de avanzar. Tu debilidad puede convertirse en el lugar donde la fortaleza [música] de Dios se haga más visible. Segunda de Corintios, capítulo 12, versículo 9, enseña [música] que el poder de Dios se perfecciona en la debilidad. Esto cambia nuestra manera de entender la fe. [música] Tener fe no significa convencerte de que puedes hacerlo todo solo. Significa reconocer [música] que necesitas a Dios y confiar en que su gracia será suficiente. La duda te hace sentir que necesitas [música] ser fuerte todo el tiempo. La fe te permite admitir que necesitas [música] ayuda. La duda te hace ocultar tus heridas. La fe te lleva a la presencia de Dios [música] para comenzar a sanar. La duda dice que tu debilidad te descalifica. La fe recuerda que Dios ha usado muchas veces a [música] personas débiles para realizar cosas extraordinarias. Pedro era impulsivo. [música] Moisés se sentía incapaz. Gedeón se consideraba el menor de su familia. [música] Jeremías pensaba que era demasiado joven. David fue ignorado por su propia familia. José fue vendido por sus hermanos. Y [música] aún así Dios escribió historias poderosas a través de ellos. Por eso [música] debes tener cuidado con la manera en la que te defines. No puedes permitir que un momento difícil se [música] convierta en tu identidad. Estás atravesando miedo, pero no eres el miedo. Has cometido errores, pero no eres solamente tus errores. [música] Has vivido rechazo, pero no estás destinado a ser rechazado para siempre. Estás esperando, pero tu vida no está detenida. Dios todavía está trabajando [música] y cuando comienzas a creer eso, tu lenguaje cambia. Dejas de decir que nunca podrás y comienzas a decir que aprenderás [música] paso a paso. Dejas de declarar que todo está perdido y comienzas a reconocer que todavía existen posibilidades. Dejas de pensar que Dios te abandonó y comienzas a buscar las formas silenciosas [música] en las que te está sosteniendo. Dejas de interpretar la espera como un castigo y comienzas a verla como un lugar de formación. Tus palabras son importantes porque revelan aquello que estás [música] alimentando dentro de tu corazón. Esto no significa que debas negar la realidad [música] ni repetir frases vacías. Significa que debes evitar hablar como si tus temores fueran profecías inevitables. Tal vez [música] has estado diciendo que nada cambiará, que siempre estarás en la misma situación, [música] que nunca encontrarás una salida, que nadie podrá ayudarte y que tu [música] mejor etapa ya terminó. Ten cuidado, no porque tus palabras tengan un poder mágico, [música] sino porque aquello que repites constantemente comienza a influir en tus decisiones. Si crees que nunca cambiará [música] nada, dejarás de intentarlo. Si crees que todas las puertas estarán cerradas, dejarás de tocar. Si piensas que nadie puede amarte, rechazarás incluso a quienes se acerquen con buenas intenciones. La fe te ayuda a hablar desde la verdad de Dios [música] y no solamente desde la emoción del momento. Puedes decir que la situación es difícil, pero Dios te dará fuerzas. Puedes reconocer que no sabes qué sucederá, pero no estás solo. [música] Puedes admitir que sientes miedo, pero no permitirás que el miedo decida por ti. Puedes aceptar que has perdido algo importante, pero confiar en que Dios todavía puede escribir nuevos capítulos. Dejar de dudar no ocurre siempre en un solo instante. [música] Muchas veces es una decisión que necesitas repetir cada día. Te despiertas y decides [música] confiar. aparece un pensamiento negativo y decides reemplazarlo con la verdad. Recibes una noticia inesperada [música] y decides no reaccionar inmediatamente desde el temor. La respuesta tarda y decides [música] seguir caminando. La fe se fortalece mediante decisiones pequeñas [música] y constantes. Así como un músculo crece cuando es ejercitado, la confianza en [música] Dios se fortalece cuando eliges usarla en medio de situaciones reales. No esperes tener una fe fuerte [música] antes de enfrentar dificultades. Muchas veces la fe se vuelve fuerte precisamente [música] porque atravesaste dificultades acompañado por Dios. [música] Cada batalla superada se convierte en un recuerdo de su fidelidad. Cada puerta abierta se convierte en una evidencia. Cada momento en el que pensaste [música] que no podrías continuar y aún así continuaste, se convierte en parte [música] de tu testimonio. Por eso David, antes de enfrentar a Goliat, recordó cómo Dios lo había librado del león y del oso. [música] Él no llegó al campo de batalla confiando solamente en una emoción. [música] Recordó experiencias pasadas. Tú también necesitas recordar. Recuerda las veces en [música] las que pensaste que no encontrarías una salida y apareció una solución. Recuerda las veces en las [música] que estabas preocupado por algo que finalmente se resolvió. Recuerda a las personas que llegaron en el momento correcto. Recuerda las puertas que se [música] cerraron y tiempo después entendiste por qué. Recuerda los días en los que te sentías sin fuerzas, [música] pero Dios te sostuvo. Tal vez no recibiste todo lo que pediste, [música] pero has sobrevivido a situaciones que en algún momento pensaste que te destruirían. Has llegado hasta aquí y aunque quizá no [música] lo notes, eso también es evidencia de la gracia de Dios. La duda quiere que olvides cada muestra de [música] fidelidad y te concentres únicamente en el problema presente. La fe hace lo contrario. Mira el problema [música] presente, pero también recuerda todo lo que Dios ya ha hecho. Esto no significa que Dios repetirá exactamente la misma respuesta. [música] Significa que el Dios que te sostuvo antes continúa siendo fiel ahora. Hebreos [música] capítulo 13 versículo 8 declara que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y [música] por los siglos. Las circunstancias cambian, las personas cambian, los planes cambian, pero el carácter de Dios permanece. Si él fue fiel, [música] continúa siendo fiel. Si él te sostuvo, puede volver a sostenerte. [música] Si él te dio sabiduría, puede volver a guiarte. Si abrió un camino [música] antes, puede mostrarte un camino nuevo. Quizá la respuesta no será igual a la anterior, [música] pero su presencia seguirá siendo suficiente. Y aquí comienza la transformación más profunda. [música] Dejas de confiar únicamente en que Dios hará exactamente lo que tú deseas [música] y comienzas a confiar en que haga lo que haga su voluntad será buena. Esa es [música] una fe más madura. Al principio, muchas personas creen mientras las cosas suceden como esperaban. Pero cuando el resultado cambia, [música] su confianza se tambalea. Una fe madura no intenta [música] controlar a Dios. Aprende a descansar en su sabiduría. Eso no significa que ya no pides [música] con esperanza. Puedes pedir sanidad, provisión, restauración, dirección [música] y nuevas oportunidades. Puedes presentar los deseos más profundos de tu corazón, pero también aprendes a decir [música] que confías en Dios, incluso si la respuesta llega de una manera diferente. Jesús mostró esta clase de confianza en Getsemaní. [música] Expresó su dolor, presentó su deseo, pero se sometió a la voluntad del Padre. No negó la angustia, no fingió que el momento era [música] fácil, pero decidió confiar. La fe verdadera puede llorar y obedecer al mismo tiempo. Puede sentirse cansada y continuar. [música] Puede hacer preguntas y permanecer cerca de Dios. Puede desear una respuesta específica y aún así [música] confiar en la sabiduría divina. Tal vez tú estás en una etapa en la que necesitas dejar de exigirle a Dios que [música] actúe exactamente de la manera que imaginaste. Quizá llevas tanto tiempo observando una sola puerta [música] que no has notado otras direcciones. Puede que estés esperando una respuesta con una forma determinada mientras Dios está preparando algo diferente. Dejar de dudar también significa [música] dejar de limitar a Dios. No le digas que solo puede ayudarte mediante cierta persona. No pienses que la solución únicamente puede llegar a través de una oportunidad. No creas que todo depende de un único camino. [música] Dios puede usar medios que nunca habías considerado. Puede abrir una puerta que no sabías que existía. [música] Puede darte una idea inesperada. Puede conectar tu vida con personas nuevas. Puede transformar una pérdida en aprendizaje [música] y un retraso en protección. Isaías capítulo 55 versículos 8 y 9 [música] enseña que los pensamientos de Dios son más altos que los nuestros. Esto significa que su manera de actuar puede superar [música] completamente nuestras expectativas. Tú estás pensando en una solución pequeña y Dios puede estar preparando una transformación completa. Tú deseas recuperar algo que perdiste y Dios puede estar guiándote hacia algo diferente. Tú estás pidiendo regresar al pasado y Dios quiere [música] construir un futuro nuevo. Tú quieres que cambien las circunstancias, pero Dios también desea cambiar tu manera de vivir. Cuando dejas de dudar, [música] no significa que repentinamente conoces todas las respuestas, [música] significa que ya no necesitas conocerlas para seguir confiando. Tu seguridad deja de depender de lo que sabes y comienza a [música] descansar en quien Dios es. Y esa clase de fe produce libertad. Te libera de intentar controlarlo [música] todo. Te libera de la necesidad de entender cada detalle. Te libera de vivir imaginando tragedias. [música] Te libera de tomar decisiones por desesperación. Te libera de creer que todo [música] depende de tus fuerzas. Comienzas a caminar con una paz diferente, no porque tengas una vida sin problemas, [música] sino porque sabes que no atraviesas los problemas solo. No porque puedas [música] predecir el futuro, sino porque confías en quien ya conoce el futuro. No porque nunca vuelvas a sentir temor, sino porque has decidido que el temor [música] no gobernará tu corazón. Hoy puedes comenzar a dar ese paso. Quizá todavía exista una parte de ti que se [música] siente insegura. Está bien reconocerlo. Lleva esa inseguridad delante de Dios. Dile con sinceridad lo que estás sintiendo, [música] pero después toma una decisión. No alimentarás la duda más de lo que alimentas tu fe. Si pasas horas pensando en todo lo que podría salir mal, [música] pero solo dedicas unos minutos a recordar las promesas de Dios, la duda crecerá. Si escuchas [música] constantemente voces negativas, comparas tu vida y llenas tu mente de temor, será más difícil conservar la paz. Por eso necesitas cuidar lo que entra en tu corazón. [música] La fe viene por el oír, como enseña Romanos, capítulo 10, versículo 17. Necesitas escuchar la palabra de Dios. Necesitas recordar sus promesas. [música] Necesitas rodearte de mensajes que fortalezcan tu esperanza. Necesitas apartarte cuando sea necesario de conversaciones que solamente aumentan el miedo. Esto no significa ignorar consejos honestos, [música] significa aprender a distinguir entre una advertencia sabia y una voz que destruye tu confianza. [música] Hay personas que debido a sus propias heridas intentarán convencerte de que no vale la pena intentarlo. Te dirán [música] que tengas cuidado, pero en realidad te transmitirán sus temores. Te recordarán tus limitaciones, pero nunca tus capacidades. [música] Hablarán de todo lo que puede fallar, pero nunca de lo que Dios puede hacer. Escucha con sabiduría, pero recuerda que ninguna voz humana debe estar por encima de la voz de Dios. Cuando los espías regresaron de explorar la tierra prometida, 10 de ellos se concentraron en los gigantes, [música] las ciudades fortificadas y los obstáculos. Josué y Caleb vieron las mismas dificultades, [música] pero llegaron a una conclusión diferente. Ellos creyeron que Dios podía entregarles la tierra. Los 10 espías no inventaron los gigantes. Los gigantes eran reales. [música] El problema estuvo en creer que los gigantes eran mayores que el Dios que los había guiado. Esa es la diferencia entre negar la realidad y caminar por fe. La fe no dice que no existen gigantes. La fe dice que los gigantes no son mayores que Dios. La fe no dice que la enfermedad no duele, dice que Dios [música] puede dar fortaleza, dirección y consuelo. La fe no dice que la pérdida no importa. Dice que Dios puede [música] sostenerte y ayudarte a reconstruir. La fe no dice que la puerta cerrada no produce tristeza, [música] dice que Dios todavía puede guiarte hacia el lugar correcto. La fe observa la realidad completa, [música] reconoce el problema, pero también reconoce la presencia de [música] Dios. Quizá hoy te encuentras frente a tu propio gigante. Puede tener el nombre de deuda, enfermedad, [música] soledad, incertidumbre, rechazo, desempleo, conflicto familiar o cansancio emocional. Sea cual sea, no permitas que su tamaño te haga olvidar el tamaño [música] de tu Dios. No necesitas sentirte como un gigante para enfrentarlo. David era pequeño en comparación con Goliat. [música] No tenía la armadura tradicional. No parecía ser la persona indicada, pero conocía al Dios que lo acompañaba. Tu confianza no debe estar basada solamente en cómo [música] te ves a ti mismo, debe estar basada en cómo ves a Dios. Cuando Dios ocupa el lugar correcto en tu [música] corazón, los problemas también ocupan su lugar correcto. Continúan [música] siendo importantes, pero ya no parecen todopoderosos. Pueden afectarte, pero no pueden determinar todo tu futuro. Pueden cambiar tus planes, pero [música] no pueden cancelar el propósito de Dios. Pueden hacerte llorar, [música] pero no pueden robarte para siempre la esperanza. Por eso, el primer gran cambio que ocurre cuando dejas de dudar es que aprendes a mirar de una manera diferente. Ya no ves únicamente lo que falta, también reconoces lo que permanece. Ya no te concentras solo en la puerta cerrada. Preguntas qué dirección puede estar mostrando Dios. [música] Ya no interpretas el silencio como abandono. Consideras que puede existir un trabajo profundo que todavía no ves. Ya no observas tus debilidades como una sentencia. [música] Las llevas delante de Dios para que su poder se manifieste. Ya no crees que [música] la historia terminó porque una etapa se cerró. Recuerdas que Dios puede comenzar de nuevo [música] y cuando tu manera de mirar cambia, también cambia tu manera de vivir. Comienzas a levantarte con esperanza, [música] comienzas a orar con mayor sinceridad, comienzas a actuar con sabiduría, comienzas a aprovechar el tiempo [música] de espera, comienzas a reconocer bendiciones que antes pasabas por alto. comienzas a descansar porque comprendes que Dios está trabajando incluso cuando tú no puedes [música] controlar el resultado. Eso es lo que la fe produce. No siempre cambia inmediatamente las circunstancias, pero cambia a la persona que atraviesa las circunstancias. [música] Y una persona transformada por la fe puede enfrentar de una manera completamente diferente aquello que antes la paralizaba. Quizá el problema [música] siga allí mañana, pero tú puedes despertar con una fuerza nueva. Quizá la respuesta [música] tarde un poco más, pero tu corazón puede comenzar a sanar desde hoy. Quizá no tengas claridad completa, pero puedes decidir [música] que la duda ya no dirigirá tus pasos. Porque cuando dejas de dudar, [música] comienzas a comprender que no necesitas verlo todo para continuar. Solo necesitas [música] mantener tus ojos en Dios, recordar su fidelidad y dar el siguiente paso con [música] la certeza de que él no te abandonará en medio del camino. Hay algo que necesitas comprender. La fe verdadera no se queda únicamente en los pensamientos. [música] La fe termina influyendo en la manera en la que hablas, en la forma en la que reaccionas, en las decisiones [música] que tomas y en los pasos que das. Puedes decir que confías en Dios, pero aquello que haces cuando aparece una dificultad revela dónde está [música] apoyado realmente tu corazón. Es fácil hablar de fe cuando nada importante está en riesgo. Es fácil decir que Dios [música] tiene el control cuando el camino parece seguro. Sin embargo, cuando tienes que elegir entre obedecer a Dios [música] o seguir aquello que parece más cómodo, allí se manifiesta lo que verdaderamente crees. La duda te hace retroceder incluso cuando sabes que deberías avanzar. [música] La duda te convence de esperar otra señal, otra confirmación. [música] y otra oportunidad, aunque Dios ya haya colocado delante de ti todo lo necesario para [música] dar el siguiente paso. La duda te hace pensar demasiado, analizar demasiado y retrasar decisiones que en el [música] fondo sabes que debes tomar. Pero cuando comienzas a confiar, [música] sucede algo dentro de ti. Dejas de necesitar que todas las condiciones sean perfectas. [música] Dejas de esperar que desaparezca por completo el miedo. Dejas de creer que primero debes sentir seguridad para poder obedecer. Comprendes que muchas veces la seguridad aparece después de comenzar a caminar. Tal vez has estado esperando sentirte preparado para hacer aquello que Dios puso en tu corazón. Esperas tener más recursos, más experiencia, [música] más apoyo o más claridad. Y por supuesto, es importante actuar con [música] prudencia. La fe nunca debe confundirse con la imprudencia, pero también debes reconocer cuando la prudencia se ha convertido [música] en una excusa para esconder el miedo. Existen momentos en [música] los que ya has orado, ya has buscado consejo, ya has examinado la situación [música] y ya sabes qué debes hacer. Sin embargo, continúas detenido [música] porque estás esperando sentir una confianza absoluta. La realidad es que quizá nunca te sentirás completamente preparado. Moisés no se sintió preparado cuando Dios lo llamó. Gedeón [música] no se sintió preparado cuando recibió la misión de liberar a Israel. Jeremías no se sintió preparado cuando Dios le habló acerca de su propósito. David [música] probablemente no se sintió preparado para todo lo que enfrentaría después de ser ungido. La preparación humana siempre tendrá límites. Llegará un punto en [música] el que tendrás que avanzar confiando en que Dios suplirá aquello que todavía te falta. En Jueces capítulo 6 [música] encontramos la historia de Gedeón. Cuando Dios lo llamó, Gedeón [música] estaba escondido. No estaba demostrando valentía, no estaba liderando un ejército, no estaba viviendo como la persona que sería en el futuro. Estaba tratando de sobrevivir en medio del temor y aún así, Dios lo llamó hombre esforzado y valiente. Esto resulta sorprendente porque Dios no estaba describiendo solamente [música] la condición presente de Gedeón, estaba hablando de aquello en lo que [música] Gedeón podía convertirse si aprendía a confiar. Dios muchas veces ve en ti [música] algo que tú todavía no puedes reconocer. Tú miras tus errores. Dios ve lo que puede formar a través de ellos. [música] Tú miras tus limitaciones. Dios ve el espacio donde su poder puede [música] manifestarse. Tú miras tu pasado. Dios ve el testimonio que puede surgir de tu restauración. Tú miras el miedo [música] que sientes ahora. Dios ve la valentía que desarrollarás cuando decidas obedecer. [música] La duda te obliga a definirte por lo que eres en este momento. La fe te permite creer que Dios todavía está trabajando en la persona que llegarás [música] a ser. Tal vez hoy te consideras débil, inseguro o incapaz, pero tu condición actual no necesariamente representa tu destino. El hecho de que [música] todavía estés aprendiendo no significa que siempre serás inexperto. El hecho de que hoy tengas miedo no significa que jamás serás valiente. El hecho de que hayas caído [música] no significa que debas permanecer en el suelo. Dios no llama únicamente a personas que ya están preparadas. [música] Muchas veces llama a personas que están dispuestas a ser transformadas y allí se encuentra una diferencia importante. No necesitas tener todo resuelto, pero sí necesitas estar dispuesto. Dispuesto a aprender, dispuesto a corregir, dispuesto a [música] escuchar, dispuesto a obedecer y dispuesto a levantarte [música] cada vez que cometas un error. Cuando Gedeón escuchó el llamado de Dios, comenzó a presentar razones por las que no podía hacerlo. Habló de la condición de su familia y del lugar [música] que ocupaba dentro de ella. En otras palabras, explicó por qué humanamente no parecía la persona correcta. Quizá tú haces lo mismo. Dices que vienes de una familia sencilla. [música] Dices que nadie te conoce. Dices que no tienes contactos. Dices que otros comenzaron antes. Dices que ya [música] cometiste demasiados errores. Dices que te faltan recursos. Dices que no sabes hablar como otras personas. Dices que tu oportunidad [música] pasó. Pero el propósito de Dios no depende únicamente de las condiciones externas. Dios puede comenzar algo grande desde un lugar pequeño. [música] Puede tomar una vida aparentemente común y convertirla en una fuente de bendición. [música] Puede usar una experiencia dolorosa para ayudarte a comprender el dolor de otros. Puede utilizar aquello que parecía una desventaja para prepararte de una manera [música] especial. Muchas personas que hoy inspiran a otros comenzaron sintiéndose insuficientes. [música] Personas que hoy enseñan tuvieron que atravesar temporadas de confusión. Personas que hoy ayudan a sanar también tuvieron heridas. Personas que hoy caminan [música] con firmeza vivieron momentos en los que estuvieron a punto de rendirse. Por eso no debes [música] despreciar el proceso que estás viviendo. Quizá estás esperando que Dios te saque inmediatamente de una etapa, pero él puede estar usando esa misma etapa [música] para desarrollar algo que necesitarás más adelante. Puede estar enseñándote paciencia porque en el futuro tendrás que acompañar procesos largos. Puede estar [música] enseñándote con pasión porque conocerás personas que atravesarán algo parecido. Puede estar fortaleciendo tu carácter [música] porque la bendición que has pedido necesitará una persona firme para poder administrarla correctamente. La duda solo ve la incomodidad [música] del proceso. La fe busca el propósito escondido dentro de él. Esto no significa que cada sufrimiento sea fácil de explicar. Existen situaciones dolorosas para las que no encontraremos una respuesta [música] sencilla. Existen pérdidas que no deben minimizarse con una frase rápida. Existen [música] heridas que necesitan tiempo, acompañamiento y sanidad. Pero incluso cuando no comprendes por qué [música] ocurrió algo, puedes confiar en que Dios no desperdiciará tu dolor. Él puede [música] tomar aquello que intentó destruirte y transformarlo en sabiduría. Puede convertir una caída en una lección. [música] Puede usar una decepción para enseñarte a discernir. Puede utilizar una puerta cerrada [música] para dirigirte hacia un camino que nunca habrías considerado. Romanos capítulo 8 versículo 28 enseña que todas las cosas ayudan a bien a quienes aman [música] a Dios y han sido llamados conforme a su propósito. El pasaje no afirma que todas las cosas sean buenas. Hay cosas que duelen, que confunden y que jamás habríamos elegido vivir. Lo que enseña es que Dios puede trabajar incluso en medio de ellas. Dios puede unir partes rotas de una historia y producir algo que todavía tenga sentido. [música] Piensa en José. Fue traicionado por sus propios hermanos, vendido como esclavo, acusado injustamente y enviado a prisión. Si José hubiera interpretado cada etapa como [música] la prueba definitiva de que Dios lo había abandonado, probablemente habría perdido toda [música] esperanza. Pero la presencia de Dios continuó acompañándolo. En la casa de Potifar, José trabajó con responsabilidad. En la prisión, José siguió sirviendo. En la incertidumbre continuó desarrollando las capacidades que más adelante necesitaría. [música] A primera vista, parecía que José se alejaba cada vez más del sueño que había recibido. Sin embargo, cada etapa estaba preparándolo para el lugar al [música] que Dios lo llevaría. Aquello que parecía un desvío estaba conectado con su destino. Esto puede estar sucediendo también en tu vida. Quizá pensabas que a esta edad estarías en otro lugar. [música] Tal vez imaginabas que ciertas cosas ya se habrían resuelto. Quizá miras a otras personas y sientes que ellas avanzaron mientras tú permaneciste [música] detenido. Pero debes tener mucho cuidado con la comparación. La comparación alimenta la duda porque te obliga a medir el [música] trabajo de Dios en tu vida utilizando el calendario de otra persona. Observas los resultados visibles de alguien más, [música] pero desconoces su proceso completo. Ves su oportunidad. [música] Pero no conoces sus noches de incertidumbre. Ves su cosecha, pero no viste todos los años en los que sembró sin recibir reconocimiento. Cada vida [música] tiene un proceso diferente. Abraham recibió una promesa y tuvo que esperar durante años. José recibió sueños y luego atravesó un camino lleno de dificultades. [música] Moisés pasó 40 años en el desierto antes de regresar a Egipto. David fue ungido como rey, pero no ocupó el trono [música] inmediatamente. Jesús vivió aproximadamente 30 años antes de comenzar públicamente su ministerio. [música] Dios no trabaja con prisa humana, trabaja con propósito. Filipenses, capítulo 1, versículo 6, expresa la confianza de [música] que quien comenzó la buena obra la perfeccionará. Eso significa que Dios no solo se interesa [música] en dónde terminarás, también está involucrado en el proceso de formación. [música] Quizá hoy todavía estás lejos de la persona que deseas ser, pero también estás lejos de la persona que eras [música] antes. Mira con atención tu camino. Tal vez ahora tienes más discernimiento. [música] Quizá ya no aceptas fácilmente aquello que antes te dañaba. Puede que todavía [música] sientas miedo, pero ahora sabes llevarlo delante de Dios. Tal vez todavía cometes errores, pero los reconoces con mayor rapidez. [música] No desprecies los avances pequeños. La duda dice que si todavía no has llegado, entonces no has avanzado. La fe reconoce cada paso [música] y agradece el proceso. Una persona que durante años reaccionaba con ira y ahora logra detenerse unos minutos antes de responder está avanzando. Una persona que tenía miedo de pedir ayuda y finalmente habla con alguien de confianza está avanzando. [música] Una persona que siempre regresaba a una relación dañina y ahora decide poner límites está avanzando. [música] Una persona que abandonaba todo al primer fracaso y ahora vuelve a intentarlo está avanzando. [música] Tal vez no has llegado a la meta, pero ya no estás en el punto de partida. Dios también trabaja mediante procesos. Una semilla [música] no se convierte en árbol durante la misma noche. Primero se rompe bajo la tierra. Después comienza a desarrollar raíces. [música] Durante un tiempo, nadie puede ver lo que está ocurriendo. Desde afuera [música] parece que no sucede nada. Sin embargo, en los secretos se está preparando la estructura [música] que sostendrá aquello que más adelante será visible. Tu vida puede estar en una temporada de raíces. Quizá todavía no tienes frutos visibles. Quizá nadie reconoce tu esfuerzo. Tal vez parece que [música] oras, aprendes, trabajas y te esfuerzas. sin obtener resultados. Pero no todo crecimiento es inmediatamente visible. [música] Las raíces crecen en lugares oscuros y aunque nadie las aplaude, son indispensables. Sin raíces profundas, cualquier viento puede derribar el árbol. Dios puede estar fortaleciendo tus raíces para que puedas sostener aquello [música] que has pedido. Está formando convicciones que no dependerán de la aprobación de la gente. Está enseñándote [música] a permanecer cuando nadie te observa. está desarrollando una relación contigo que no depende únicamente de [música] recibir bendiciones, porque existe una fe que busca a Dios por lo que puede [música] recibir y existe una fe que aprende a amar a Dios por quien él es. Al comienzo del camino espiritual [música] es normal acercarnos con muchas necesidades. Pedimos ayuda, protección, provisión y respuestas. [música] Dios conoce cada una de esas necesidades y nos invita a presentarlas, pero con el [música] tiempo la relación necesita profundizarse. Aprendes que Dios no es solamente quien resuelve problemas, también es padre, es guía, [música] es refugio, es verdad, es compañía, es quien forma tu corazón incluso cuando la respuesta todavía no [música] llega. Cuando tu fe madura, tu relación con Dios deja de depender completamente de [música] si recibiste lo que pediste. Sigues orando con esperanza, pero ya no abandonas la fe cuando [música] el resultado es diferente. Puedes sentir tristeza, puedes atravesar preguntas, pero no te alejas definitivamente. Job vivió pérdidas [música] difíciles de imaginar. Perdió bienes, hijos y salud. No comprendía lo que estaba [música] sucediendo. Hubo momentos en los que expresó dolor profundo y preguntas intensas. [música] La Biblia no oculta su sufrimiento. Pero en medio de aquella oscuridad, [música] Job tuvo que aprender que su relación con Dios era más profunda que las bendiciones que había recibido. Esto no significa [música] que debamos romantizar el sufrimiento. El dolor de Job fue real. Sin embargo, su historia nos enseña que una fe probada puede desarrollar una profundidad que una fe nunca desafiada todavía no conoce. Cuando todo sale [música] bien, puedes pensar que confías en Dios, pero no sabes cuánto de esa confianza depende de las circunstancias. Cuando aparecen dificultades, [música] aquello que está dentro del corazón comienza a revelarse. La prueba no siempre crea la duda, muchas veces expone la duda que ya estaba escondida. expone aquello en lo que confiábamos, expone [música] cuánto dependíamos de una persona, expone si nuestra paz estaba basada [música] en el dinero, expone si nuestra identidad dependía del reconocimiento, expone si nuestra relación con Dios existía únicamente mientras [música] él respondía como queríamos. Aunque esa exposición puede ser incómoda, también puede convertirse en el principio de una transformación. No puedes sanar aquello que [música] te niegas a reconocer. No puedes fortalecer una fe cuya debilidad nunca aceptas. [música] No puedes cambiar una dependencia que sigues llamando amor. No puedes abandonar un ídolo mientras continúas justificándolo. Dios algunas veces permite que ciertas seguridades humanas [música] se muevan para enseñarnos dónde estaba apoyado realmente nuestro corazón. Tal vez confiabas demasiado en un trabajo y un cambio [música] inesperado te hizo sentir que toda tu vida se derrumbaba. Quizá depositaste [música] toda tu seguridad emocional en una relación y cuando esa persona se fue sentiste [música] que ya no sabías quién eras. Tal vez tu confianza estaba en una cantidad de dinero [música] y una crisis te mostró lo frágil que puede ser la seguridad material. Estas [música] experiencias pueden ser dolorosas, pero también pueden enseñarte a construir sobre una base más firme. [música] Jesús habló acerca de dos personas que construyeron casas. Una edificó sobre la roca [música] y la otra sobre la arena. Ambas casas se enfrentaron lluvia, ríos [música] y vientos. La diferencia no estuvo en que una de ellas evitó la tormenta. La diferencia estuvo en el fundamento. Mateo capítulo [música] 7 muestra que escuchar y poner en práctica las palabras de Jesús es como construir sobre la roca. Esto significa que la fe se demuestra mediante [música] la obediencia cotidiana. No basta con escuchar enseñanzas acerca del perdón si continúas alimentando resentimiento. No basta con hablar de confianza si [música] cada decisión está gobernada por el miedo. No basta con pedir sabiduría si ignoras continuamente los consejos correctos. No basta con decir que [música] Dios es primero si todo lo demás recibe tu tiempo y él solo recibe lo que sobra. Construir sobre la roca requiere práctica. [música] Cada vez que eliges la verdad en lugar de una mentira, colocas una piedra. [música] Cada vez que decides perdonar, aunque todavía estés sanando, colocas una piedra. Cada vez que obedeces, aunque nadie te vea, colocas una piedra. Cada vez que rechazas una oportunidad que te alejaría de tus valores, [música] colocas una piedra. Cada vez que oras, en lugar de reaccionar impulsivamente, colocas una piedra. [música] Tal vez estos actos parecen pequeños, pero están formando el fundamento de tu [música] vida. Cuando llegue una tormenta, no tendrás tiempo para comenzar a construir. La tormenta revelará sobre qué estabas construyendo. Por eso debes fortalecer tu fe [música] antes de enfrentar ciertas pruebas. No esperes estar en medio de una crisis para aprender a escuchar [música] a Dios. Desarrolla desde ahora el hábito de buscar su presencia. No esperes que aparezca una gran tentación para establecer límites. [música] Decide desde ahora aquello que no negociarás. No esperes perder la paz para comenzar a cuidar tus pensamientos. La fe también se prepara. José decidió en su corazón mantenerse firme [música] antes de que la tentación se volviera aún mayor. Daniel y sus compañeros establecieron convicciones [música] mientras estaban en una cultura completamente distinta. David aprendió a depender de Dios en el campo [música] cuando nadie lo observaba antes de llegar al palacio. Lo que haces en temporadas tranquilas puede determinar cómo responderás en temporadas [música] difíciles. Quizá ahora tu vida no está atravesando una crisis profunda. Este es un buen momento para fortalecer raíces. Lee la palabra. Aprende a orar con sinceridad. Rodéate de personas [música] sabias. Corrige hábitos pequeños antes de que se conviertan en cadenas grandes. Aprende a agradecer. [música] La gratitud es una de las formas más poderosas de combatir la duda. La duda te muestra continuamente lo que falta. La gratitud te [música] ayuda a reconocer lo que ya está presente. Esto no significa ignorar tus necesidades. Puedes estar agradecido y al mismo tiempo desear un cambio. Puedes agradecer lo que Dios ha hecho mientras continúas. esperando [música] aquello que todavía no llega. La gratitud cambia el enfoque. Quizá no tienes todo lo que deseas, pero tienes algo que ayer pediste. [música] Tal vez tu vida no es perfecta, pero has sido protegido de cosas que nunca [música] llegaste a conocer. Quizás ciertas personas se fueron, pero otras permanecieron. Tal vez una puerta se cerró, pero también evitó que entraras a un lugar que te habría hecho daño. Quizá no [música] puedes ver un gran milagro, pero cada día recibes pequeñas muestras de gracia, respiras, [música] tienes una nueva oportunidad, puedes aprender, puedes comenzar otra vez, puedes acercarte a Dios o puedes [música] tomar una decisión distinta. M.